01 / 07 / 2026

El pasado jueves 25 de junio, se llevó a cabo una nueva Cátedra Norbert Lechner titulada “El ‘enemigo interno’ y la historicidad de la desaparición forzada en México” dictada por Claudio Lomnitz, antropólogo de la Universidad de Columbia.

El antropólogo explicó que la construcción del enemigo interno en México ha variado a lo largo de las últimas seis décadas, en estrecha relación con los cambios políticos, económicos y sociales del país. El primer período, situado entre 1965 y 1977, estuvo marcado por la Guerra Fría y la influencia de la Revolución Cubana, contexto en el que el comunismo fue presentado como una amenaza para la nación. Según señaló, los comunistas eran concebidos como agentes de una ideología “extraña” y “antimexicana”, capaces de socavar tanto la familia como la comunidad nacional.

Posteriormente, entre 1982 y 2003, con el inicio de las reformas neoliberales y el fin de la Guerra Fría, la figura del enemigo interno perdió nitidez. En su lugar emergió una etapa caracterizada por el desasosiego y los llamados “pánicos morales”, alimentados por fenómenos de inseguridad, corrupción y violencia urbana. Lomnitz destacó episodios como los escándalos vinculados al exjefe policial Arturo “El Negro” Durazo, el temor social generado por la pandilla Los Panchitos y los feminicidios conocidos como las “Muertes de Juárez”, que contribuyeron a instalar nuevas preocupaciones colectivas sobre el orden social.

Un tercer momento se desarrolló entre 2003 y 2018, cuando el narcotráfico pasó a ocupar el lugar de principal enemigo interno. El académico situó un punto de inflexión en 2006, cuando el entonces presidente Felipe Calderón declaró la guerra contra el narcotráfico. A partir de entonces, explicó, los carteles fueron representados como actores ajenos a la comunidad política nacional, legitimando una creciente militarización de la seguridad pública y una lógica que tendía a justificar o invisibilizar las violencias ejercidas contra quienes eran asociados al crimen organizado.

Finalmente, abordó el período comprendido entre 2018 y la actualidad, correspondiente a los gobiernos de Andrés Manuel López Obrador y la continuidad de su proyecto político. En esta etapa, indicó, el neoliberalismo comenzó a ser señalado como el origen de diversos problemas sociales y de seguridad, aunque sin llegar a constituirse plenamente como un enemigo interno. Bajo la consigna de “abrazos, no balazos”, el Gobierno impulsó una estrategia orientada a la reincorporación social de quienes participaban en actividades criminales, planteando que la violencia debía entenderse en relación con procesos de exclusión, desigualdad y precarización generados durante las décadas previas.

 

/