La profesora Macarena Bonhomme ha desarrollado una importante trayectoria académica y de investigación. Su trabajo acerca de migración, racismo, estudios raciales y étnicos, desigualdades y transformaciones digitales han contribuido a ampliar el debate sobre cada uno de estos temas.
Socióloga de la Pontificia Universidad Católica de Chile, Máster en Cultura y Sociedad por la London School of Economics and Political Science y Doctora en Sociología por Goldsmiths, University of London, Bonhomme ha participado en numerosos proyectos de investigación y ha sido coautora de más de 30 publicaciones académicas. Además, en 2020 recibió el Premio LASA/OXFAM Martin Diskin Dissertation Award 2020 por su tesis doctoral, centrada en las experiencias de migración y racismo en Chile.
Aunque desde 2020 ha mantenido un estrecho vínculo con la Universidad a través del Instituto de Investigación en Ciencias Sociales (ICSOH) y el Observatorio de Desigualdades, recientemente se incorporó como académica de la Escuela de Sociología de la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades.
“La UDP ha sido clave en mi trayectoria académica desde que volví del Doctorado, y estoy muy feliz de integrarme a la Escuela de Sociología, y poder contribuir en la formación de futuras generaciones de sociólogos/as y en la generación de conocimiento avanzado orientado al debate público”, dice la académica frente a este nuevo rol.
Así, en esta entrevista, la académica reflexiona sobre los principales desafíos de su incorporación a la Universidad, sus líneas de investigación y el papel que la Sociología puede desempeñar para comprender las transformaciones sociales contemporáneas.
Su trayectoria académica ha estado marcada por el estudio de las migraciones, el racismo y las desigualdades urbanas, entre otros. ¿Qué experiencias y/o preguntas definieron este camino de investigación?
Mi interés por estudiar las migraciones en un principio nace desde mi inquietud por comprender las experiencias del exilio de chilenos/as durante la dictadura y los sentidos de pertenencia que van construyendo tanto en el exilio como en el retorno a Chile, así como las fracturas que devienen de estos procesos identitarios, sociales y culturales. Al mismo tiempo, las desigualdades etnoraciales y la segregación urbana fueron claves para definir mi interés por la Sociología y realizar investigación que permita contribuir a comprender en profundidad la configuración de estas desigualdades y jerarquías de pertenencia, y los desafíos que existen para la convivencia y cohesión social. Siempre tuve muy presente la existencia de desigualdades derivadas de la cuna y el clasismo en la sociedad chilena, y me llamaba mucho la atención cómo este clasismo estaba muy imbricado con el racismo y nacionalismo, lo que pude corroborar también cuando comencé a realizar entrevistas a migrantes latinoamericanos en Chile. Esto me llevó a realizar un “giro racial” en el estudio de las migraciones contemporáneas y querer profundizar en los procesos de racialización vinculados especialmente a las nuevas movilidades, así como también los procesos de racialización históricos en Chile, y la negación sistemática de pueblos indígenas y al pueblo Afro-chileno.
En un contexto nacional e internacional donde las migraciones ocupan un lugar importante en el debate público, ¿qué aportes puede hacer la Sociología para comprender estos fenómenos más allá de las miradas estereotipadas?
La Sociología permite comprender las migraciones contemporáneas no solo a partir de sus motivaciones a migrar, sino también considerando los cambios estructurales a nivel global en términos económicos, políticos, sociales y culturales que determinan estas movilidades y también los procesos de inclusión y exclusión que definen su permanencia en el país de destino. La Sociología permite comprender en profundidad cómo se configuran los procesos de racialización más allá de considerarlos desde un sistema de personalidad, identificando a las personas como ‘racistas’ o xenófobas, sino que más bien entender cuáles son los procesos históricos, sociales, políticos y culturales que subyacen a los discursos racistas y anti-inmigrante, y entender estos procesos como parte de un discurso global pero que también considera aspectos locales que son fundamentales de observar para entender el fenómeno de forma autónoma y poder intentar mitigar las desigualdades y la segregación que devienen de estas miradas estereotipadas que estigmatizan a unos y privilegian a otros. Es la mirada sociológica la que permite entender el racismo como una ideología y un sistema que jerarquiza las relaciones sociales y establece relaciones de dominación que determinan la exclusión o inclusión de unos y otros, sustentado por la supremacía blanca, y reproduciendo lógicas coloniales.
Una parte importante de su investigación incorpora metodologías cualitativas, sociología visual, métodos participativos y trabajo digital. ¿Qué posibilidades ofrecen estas herramientas para producir conocimiento y acercarse a las experiencias de las comunidades estudiadas?
Las metodologías de investigación cualitativas de frontera, tales como las metodologías visuales y “vivas”, permiten co-producir conocimiento en conjunto con las comunidades investigadas, y mitigar el llamado extractivismo académico en las prácticas investigativas. Estas metodologías participativas, que comencé a enseñar en esta misma Universidad hace más de 4 años, permiten involucrar a los participantes y miembros de las comunidades involucradas, quienes son claves para co-producir conocimiento desde las bases.
¿De qué manera espera integrar sus líneas de investigación y sus metodologías de trabajo en la formación de las y los estudiantes de Sociología UDP?
Quisiera integrar mis líneas de investigación en la malla curricular, como la Sociología de las Migraciones, y también considerando la Sociología del racismo, estudios raciales y étnicos y estudios de convivialidad. La idea es poder integrar a estudiantes y tesistas interesados/as en estas temáticas a proyectos en curso, y así reforzar el estudio de estos temas que han tendido a estar más invisibilizados en el campo de la Sociología en Chile, especialmente aquellos relativos a los estudios raciales y étnicos. Me gustaría también contribuir al proyecto formativo de la Escuela al incluir métodos de frontera y digitales para aproximarnos a los cambios sociales desde perspectivas inter- y transdisciplinares que conecten las Ciencias Sociales y Humanidades. Quiero integrar metodologías cualitativas y participativas en la formación de estudiantes, considerando la Sociología visual y los métodos visuales y “vivos” para aproximarnos interdisciplinariamente a fenómenos sociológicos. Además, creo vital contribuir con estrategias interdisciplinarias y visuales de difusión del conocimiento académico y así expandir la imaginación sociológica de los/as estudiantes para exponer la investigación de formas alternativas y creativas. Esto se orienta a promover una Sociología Pública, y permitiría reforzar con los/as estudiantes la importancia de conectar con diversas audiencias y de usar las nuevas tecnologías y medios para llegar a audiencias no-académicas y así democratizar el conocimiento.
¿Qué competencias o miradas le interesa fortalecer en quienes se están formando como futuros profesionales?
Me interesa fortalecer el desarrollo del pensamiento crítico en estudiantes de pregrado, y relevar la perspectiva decolonial en el abordaje de problemas sociales y sus análisis, así como también un enfoque interseccional y feminista, que contemple las formas en que el género, la raza y la clase intersecan y trazan distintas experiencias de exclusión e inclusión. Esta aproximación se vuelve clave para comprender la desigualdad hoy, y la interrelación compleja entre distintos factores (como por ej. los cambios tecnológicos y las brechas digitales que se derivan de éstos, la crisis de vivienda, los cambios demográficos, la segregación socioterritorial y el cambio climático etc.) que generan mayor segregación social y pueden impactar la cohesión social y convivialidad. Por otra parte, me interesa promover una mirada interdisciplinaria a nivel metodológico a partir de métodos cualitativos de frontera y participativos, tales como métodos visuales, sensoriales y digitales, que permitan acercar la Sociología Visual a los estudiantes y desarrollar otro tipo de habilidades en su práctica investigativa.
Pensando en el futuro de la Escuela de Sociología, ¿qué proyectos de investigación, docencia o vinculación con el medio le gustaría impulsar desde la UDP?
Me gustaría impulsar y desarrollar teoría avanzada sobre la Sociología del Racismo y la Raza, y los estudios críticos de blanquitud/blanquedad. Creo que mis áreas de investigación sobre etnicidad, ‘raza’ y blanquitudes permiten contribuir a observar aspectos de la desigualdad y estratificación social que generalmente son poco abordados, pero que a nivel global y latinoamericano cobran especial relevancia en el contexto actual, con los avances de la extrema derecha y los discursos anti-inmigrante que se basan en un racismo anti-indígena y anti-negro. En mi trabajo también he profundizado en la Indigeneidad y las representaciones de pueblos indígenas y afrodescendientes, y las desigualdades que devienen de conflictos históricos entre el Estado y grupos minoritarios. Desde ahí me gustaría mucho colaborar con otros/as académicos/as de la Escuela y la Facultad, que trabajan estos temas. Estas colaboraciones permitirían además reforzar aún más la interdisciplinariedad en la Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades.
Me gustaría explorar el rol de la digitalización en los procesos de inclusión y construcción de ciudadanía de migrantes de ALC, en contextos nacionales, regionales, locales y digitales, desde un enfoque interseccional. Esto me permite colaborar con varios académicos de la Escuela y de la Facultad. Además, tiene como objetivo profundizar en las formas en que las/os migrantes resisten los prejuicios raciales y construyen formas de ciudadanía alternativas.
En el proyecto Núcleo Milenio NUVIV, donde soy Directora Alterna, tratamos la crisis de la vivienda como crisis de cohesión social. La vivienda, el habitar y la convivencia en barrios se vuelven ejes fundamentales para comprender las desigualdades a nivel regional, y entender cómo las personas enfrentan los desafíos de la vida cotidiana en distintos contextos geográficos, especialmente considerando el aumento de migrantes habitando campamentos. En la línea de investigación que lidero, exploraremos, desde metodologías cualitativas participativas, las formas de habitar de migrantes y la convivencia en barrios multiculturales y asentamientos informales a lo largo del país, así como también la agencia y aspectos más subjetivos del habitar. Me gustaría incorporar tesistas de pre y posgrado a este proyecto y así contribuir con su formación y potenciar sus redes académicas y trabajo en equipo.