18 / 06 / 2026
En una columna en Ciper Chile, Cristián Castro, director de la Escuela de Historia UDP, se refirió al veto de la FIFA a la camiseta Haití por ser “demasiado político”.
“La decisión de la FIFA es, en ese sentido, un gesto involuntariamente revelador. No es que el organismo haya tenido una intención racista explícita —probablemente aplicó un reglamento de manera burocrática y ciega-. Pero esa ceguera selectiva tiene historia. ¿Cuántas camisetas llevan imágenes de batallas europeas, escudos heráldicos coloniales, referencias a conquistas y glorias imperiales sin que nadie las considere “políticas”? La cruz de San Jorge en la camiseta inglesa, el gallo galo en la francesa, los leones en la española: todos son símbolos con historia, con sangre, con significado. Nadie los cuestiona. La política, al parecer, solo aparece cuando la historia en juego es la de los que resistieron.
Hay algo profundamente sintomático en que una organización global del deporte, en pleno siglo XXI, haya considerado que la imagen de una batalla de liberación antiesclavista era “demasiado” para una camiseta. No demasiado violenta. No demasiado explícita. Demasiado incómoda. Demasiado elocuente. Demasiado capaz de recordarle al mundo algo que prefiere olvidar: que la libertad que hoy celebramos como un valor universal fue conquistada, en muchos casos, contra la voluntad de quienes decían defenderla.
Lo que la FIFA consideró “demasiado político” es precisamente lo que hace de Haití lo que es: una nación forjada en la lucha por la libertad, en un momento en que nadie más en el mundo estaba dispuesto a darla. Eso no es propaganda. Es historia. Una historia que merecía ser vista por miles de millones de personas, en el escenario más grande del planeta, durante 90 minutos de fútbol. En cambio, fue silenciada. Una vez más.
La camiseta tuvo que cambiar. El mundo, aún no”.