Facultad de Ciencias Sociales y Humanidades UDP – CIPER
“Las y los investigadores firmantes manifestamos nuestro estado de alerta y profunda preocupación ante la información pública referida a un oficio del Ministerio de Hacienda, emitido en el marco de la formulación del Presupuesto 2027 y la Programación Financiera 2028-2031, que habría recomendado la descontinuación de programas estratégicos del sistema nacional de ciencia, tecnología, conocimiento e innovación; entre ellos están las becas de postgrado en Chile, la Iniciativa Científica Milenio, el Programa de Investigación Asociativa, los Centros de Excelencia, los programas de inserción de investigadores, la cooperación internacional, los nodos territoriales y los fondos de publicación científica.
Tomamos nota de que el Ministerio de Hacienda ha señalado que se trataría de orientaciones preliminares y no de decisiones definitivas. Sin embargo, precisamente por encontrarnos en una etapa de formulación presupuestaria, consideramos indispensable advertir con claridad que transformar esas orientaciones en decisiones efectivas tendría consecuencias graves, acumulativas y de largo plazo para el país.
La investigación científica de punta no es un gasto accesorio. Es una inversión estratégica en la soberanía intelectual, el desarrollo económico, la innovación productiva, la salud pública, la sostenibilidad ambiental, la cohesión social, el fortalecimiento institucional y la capacidad estatal para enfrentar problemas complejos. La Iniciativa Científica Milenio, por ejemplo, tiene como pilares la investigación competitiva a nivel internacional, la formación de nuevos científicos, las redes internacionales y la difusión del conocimiento a la sociedad.
Del mismo modo, las becas de Doctorado Nacional no solo financian trayectorias individuales, sino que también sostienen programas acreditados en universidades chilenas, forman nuevas generaciones de investigadoras e investigadores y permiten que personas chilenas y extranjeras se integren al sistema científico nacional, contribuyendo al más alto nivel del ecosistema de innovación y startups, o a empresas de I+D. Las bases del Doctorado Nacional 2026 establecen explícitamente que la beca apoya estudios en todas las áreas del conocimiento y que pueden postularse personas chilenas o extranjeras, con o sin permanencia definitiva en Chile.
Chile ya enfrenta una brecha crítica en el capital humano avanzado. Cifras de la DIPRES indican que solo el 0,17% de la población chilena de 25 a 64 años posee grado de doctor, frente a un promedio de la OCDE de 1,16%, y que Chile cuenta con 1,1 investigadores por cada mil personas trabajadoras, muy por debajo del promedio de la OCDE de 9,2. En ese contexto, debilitar becas, centros, redes e instrumentos de inserción no corregiría una ineficiencia, sino que profundizaría una debilidad estructural. Es más, actualmente Chile invierte aproximadamente 0,3 % de su PIB en ciencia, frente al 2,9 % promedio de la OCDE; esto equivale a una inversión 9,7 veces menor. Hasta hace poco, costaba imaginar un escenario más desolador para un país con tanto potencial. Si esta rebaja se concreta, anotaremos un récord histórico, pero en contra del acervo cultural de toda nuestra población.
La eventual descontinuación de estos instrumentos no sólo afectará directamente la continuidad de laboratorios, archivos, observatorios, bases de datos, trabajo de campo, redes internacionales, formación doctoral y colaboración interdisciplinaria, sino que también dañará la capacidad de atraer talento extranjero y de retener en Chile a personas con doctorado, en un momento en que el país necesita fortalecer —no reducir— sus capacidades científicas.
Reconocemos la importancia de evaluar el gasto público con criterios de eficiencia, transparencia y responsabilidad fiscal. En esta tarea, la evaluación de instrumentos científicos debe realizarse con conocimiento del sistema, datos públicos, diálogo con las comunidades académicas y consideración de los impactos a mediano y largo plazo. La ciencia no puede evaluarse únicamente con base en ciclos presupuestarios de corto alcance ni quedar expuesta a interrupciones que destruyen capacidades acumuladas durante décadas, y que no pueden reconstruirse fácilmente. Tiene que evaluarse en función de las necesidades del país en sentido amplio.
Como comunidad científica, reiteramos nuestra disposición a contribuir a una discusión seria sobre las mejoras institucionales, la eficiencia y la pertinencia social de los instrumentos públicos. Pero advertimos que debilitar la formación doctoral y la investigación de excelencia comprometería el futuro del país, su capacidad de innovación y su inserción en redes globales de conocimiento.
Chile necesita más ciencia, más formación avanzada y más colaboración internacional, no menos”.