14 / 07 / 2026

La académica de la Escuela de Ciencia Política de la Universidad Diego Portales, Constanza Jorquera, participó en El Mercurio de Valparaíso para analizar el fenómeno de los seguidores de BTS, conocidos como Army, y el impacto que han tenido los fandoms del K-pop a nivel global.

En la entrevista, Jorquera explicó que “si bien hay clubes de fans más, podríamos decir, tradicionales, como los conocemos donde pagas una membresía y hay reuniones constantes, y se pueden hacer clubes de fans ya sea a nivel nacional o más local o por miembro (…); la idea de fandom es algo muy global, porque es el grupo y su agencia que, a través de distintos mecanismos, eligen un nombre. O sea, todas las personas que les gusta BTS alrededor del mundo pueden, si quieren, identificarse como Army”.

En esa línea, destacó que la organización de estos grupos trasciende el ámbito musical. “Esto no es algo particular de los seguidores de BTS, sino que sucede con todos quienes siguen cualquier grupo de K-Pop. Lo vimos, por ejemplo, para la elección de Boric, para los procesos constitucionales; en otros países se ha dado en elecciones específicas o en movimientos políticos específicos. Lo que ocurre es que cuando eres fan de K-pop —no digo que todas lo hagan, pero estoy tratando de una especie de tipo ideal— hay distintos mecanismos para apoyarlos”, señaló.

Jorquera también se refirió al crecimiento de la Ola Coreana en la región y al papel que desempeña el K-pop como herramienta de proyección internacional de Corea del Sur. “El mayor crecimiento de fanáticos de la Ola Coreana está en América Latina, liderado por México, Perú y Chile”, indicó Jorquera, agregando que “esto va de la mano directamente con la diplomacia coreana” y que los integrantes de BTS “son embajadores culturales de Corea, tienen pasaporte diplomático. Además, su éxito es tan grande que un porcentaje del PIB de Corea proviene sólo de BTS”.

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